Conclusiones del Segundo Encuentro Digital (28 octubre 2020)

Nuestros objetivos con este tipo de encuentros se mantienen y fortalecen a medida que avanzamos en el programa. El interés aumenta y las opiniones son positivas, resaltando la labor que realizamos para acercar a los empresarios y directivos de España y Latinoamérica nuevas ideas y nuevos enfoques de cómo salir con éxito de la situación actual.

El miércoles 28 de octubre nos reunimos virtualmente con Bruno García (CEO de SCRAPEX) desde Guatemala, y Luis Montalvo (CEO de SUPER NET) y Santiago Rayán (CEO de BASE 10) bajo la coordinación de Félix Herrero (Socio Fundador de BESSTER) desde España. El asunto a tratar era “Convertir adversidades en oportunidades” y suponía ya de entrada un reto considerable porque podía dar a entender que íbamos a sacar nuestra varita mágica para resolver todos los problemas que en la actualidad tienen muchos empresarios. Pero ya dijimos al comienzo del ciclo de encuentros que no la tenemos y que no hay atajos sino trabajar, pero haciéndolo de manera inteligente. Lo importante es encontrar la clave, y de eso va el programa de encuentros.

Comenzó el encuentro Félix preguntando a los tres invitados qué era para ellos una crisis y cómo actuaban ante ella. Y se lo preguntó a tres CEO que tienen tatuado en su piel los efectos de la crisis del 2007, la que en España lamentablemente se alargó hasta 2015 por lo menos. Como era lógico cada uno de ellos expuso su visión personal, emanada de sus experiencias, y no hubo del todo coincidencia.

Bruno definió la crisis como todo aquel episodio que a nivel personal o profesional genera una gran incomodidad (incertidumbre) porque los resultados no responden a las acciones, lo que antes funcionaba ahora ya no y te sientes incapaz de encontrar una solución. En esto, con sus matices, hubo consenso por parte de todos.

En cuanto a cómo actuar, Bruno fue categórico al decir que ante una situación de este tipo uno no puede quedarse quieto, que debe ponerse de forma rápida en la acción para que no se reduzca su productividad intelectual y se mantenga alta la capacidad de generar ideas.  Luis expuso que lo más importante es la predisposición de empresarios y directivos para modificar su comportamiento y cambiar cosas e incluso para aprender de esos cambios sin miedo al error. Por su parte, para Santiago el gran reto de empresarios y directivos es saber cómo hay que actuar en el corto plazo y, sobre todo, saber anticiparse para analizar si esas acciones que ahora tienen algún sentido lo van a tener más tarde cuando los negocios, los hábitos y los intereses de personas y empresas cambien, como está ocurriendo en la actualidad.

Muy interesante fue la explicación de Bruno complementando la idea inicial. Él considera que una vez que se inicia la acción, debe echarse mano de lo que él llamaba “anclas de valor”, esto es, sus características diferenciadoras con respecto a la competencia, lo que Félix denominaba de forma genérica “la ecuación de valor”. Si no se conoce, es momento de comenzar a trabajar para conocerse a sí mismo e identificar las fortalezas y las debilidades, porque en medio de la incertidumbre “hay que agarrarse a algo que sea fijo, algo en lo que apoyarse para salir adelante”. En el caso concreto de su empresa, SCRAPEX, ellos sabían que sus grandes diferenciadores eran la calidad y la profesionalidad del servicio, y a eso se agarraron porque había un mercado que lo valoraba. Posiblemente los ingresos sean inferiores, y también los márgenes, pero con esos anclajes seguro que se podrá sobrevivir, mantener la actividad que permita seguir pagando los gastos esenciales, y tener oxígeno para crear nuevas cosas. Y añadió, que en todo este proceso es fundamental contar con el “grupo de soporte”, esto es, aquellas personas de dentro o de fuera de la empresa que agregan valor y que están en la misma sintonía, con quienes puedes reflexionar y te ayudan a pensar, porque de ahí puede venir la inspiración. Santiago coincidió con él en que la inacción hay que evitarla por todos los medios, y que el compartir ideas con otras personas de más experiencia es clave para encontrar soluciones.

En relación al diagnóstico sobre la situación los tres invitados coincidieron en que debe realizarse desde dentro de la empresa y no desde fuera, aunque a veces solo se ve la punta del iceberg y los cambios que se realizan no dan el resultado esperado. Es en ese momento cuando hay pedir ayuda. Y para dar este paso, la humildad es fundamental porque uno no tiene la respuesta a todo y debe confiar en quienes pueden ayudarle.

Para la implantación de los cambios, ellos prefieren pilotos rápidos y de bajo coste para ver en seguida los resultados con un riesgo controlado. El propio temor que suele surgir durante ese tiempo en que se esperan resultados es positivo, “es la señal de estar vivos”, dice Bruno. Para Luis y Santiago, la envergadura de los cambios, si los males se curarán con un tratamiento o habrá que acudir a la cirugía, lo dirá el diagnóstico.  

Gracias a Bruno, Luis y Santiago por vuestra valiosa aportación y también a Félix en su papel de moderador. Somos conscientes de que, con las pautas mencionadas durante el encuentro, y brevemente resumidas en este texto, se puede, efectivamente, convertir adversidades en oportunidades.

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